jueves, 30 de junio de 2022

LA NEBULOSA TAROT

Hola, mis amados seres humanos. Anoche realicé una incursión por la siempre misteriosa nebulosa Tarot. En un momento dado, sin que el panel de mandos me señalara ninguna incidencia o avería, mi vieja Thompson Pilgrim se detuvo. Lo primero que pensé fue que una intensa frontera magnética se oponía a mi trayectoria.

Como la atmósfera de Tarot es densa, espesa, tuve que bajarme de mi nave para ver si la frontera magnética disponía de códigos de acceso o se trataba de algún fenómeno natural aún no señalado en las detalladas cartas de navegación de las que dispongo.

Di una vuelta completa al perímetro de mi nave sin encontrar una sola fisura que me permitiera avanzar. No obstante, algo se movía tras las dunas del norte, una ligera brisa de color malva acompañada de un zumbido arrullador, como de un gato. O una gata, pensé inmediatamente, porque al toque vi que se trataba de una Médium Medusa.

La brisa de color malva seguía acercándose, lentamente, y en el denso aire de Tarot se fue dibujando la característica silueta de las Médium, con su inconfundible aspecto brillante, transparente, de medusa marina hipnótica de la que sobresalen a la altura del corazón dos extraordinarios pechos de carne y leche, dos tetas capaces de alimentar sueños sin fin y también de sepultar los más íntimos anhelos de cualquier ser vivo. O por lo menos de cualquier ser vivo que respire. Y yo, por lo menos hasta ese momento, respiraba.

En toda la galaxia es conocida la capacidad de las Médium Medusa de predecir el futuro. Hubo incluso una época en que la Corporación las utilizó para fines bélicos y policiales, pero por suerte, las predicciones de las Médium Medusa se trastocan, languidecen, se falsean en cautividad, sus predicciones se tornan rancias, falsas, oblicuas, poco fiables.

La Médium Medusa me miró fijamente desde esos ojos acuosos que centelleaban sobre sus prodigiosas tetas. Sin mediar palabra, extendió a mis pies una carta del tarot. El Ermitaño. Luego, la Reina de Bastos. En tercer lugar apareció El Loco. Tras él, La Torre. Apenas estas cuatro cartas se hubieron extendido boca arriba sobre la superficie de la nebulosa Tarot, la Médium Medusa emitió un leve gemido al tiempo que el humo malva que brota intermitente de su cabeza se enturbiaba, se transformaba en un impredecible tifón. Y en ese momento, si ni siquiera volver a mirarme, se dio media vuelta y desapareció al galope.

¿Qué es lo que ha pasado? ¿¿¿¡Qué es lo que ha pasado!??? Estoy en un sinvivir. ¿Tan malas son esas cartas? ¿Cuál es su significado? ¿Alguno de ustedes lo conoce, mis amados seres humanos?

Dibujo: Desconocidx
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LA NEBULOSA TAROT

Hola, mis amados seres humanos. Anoche realicé una incursión por la siempre misteriosa nebulosa Tarot. En un momento dado, sin que el panel de mandos me señalara ninguna incidencia o avería, mi vieja Thompson Pilgrim se detuvo. Lo primero que pensé fue que una intensa frontera magnética se oponía a mi trayectoria.

Como la atmósfera de Tarot es densa, espesa, tuve que bajarme de mi nave para ver si la frontera magnética disponía de códigos de acceso o se trataba de algún fenómeno natural aún no señalado en las detalladas cartas de navegación de las que dispongo.

Di una vuelta completa al perímetro de mi nave sin encontrar una sola fisura que me permitiera avanzar. No obstante, algo se movía tras las dunas del norte, una ligera brisa de color malva acompañada de un zumbido arrullador, como de un gato. O una gata, pensé inmediatamente, porque al toque vi que se trataba de una Médium Medusa.

La brisa de color malva seguía acercándose, lentamente, y en el denso aire de Tarot se fue dibujando la característica silueta de las Médium, con su inconfundible aspecto brillante, transparente, de medusa marina hipnótica de la que sobresalen a la altura del corazón dos extraordinarios pechos de carne y leche, dos tetas capaces de alimentar sueños sin fin y también de sepultar los más íntimos anhelos de cualquier ser vivo. O por lo menos de cualquier ser vivo que respire. Y yo, por lo menos hasta ese momento, respiraba.

En toda la galaxia es conocida la capacidad de las Médium Medusa de predecir el futuro. Hubo incluso una época en que la Corporación las utilizó para fines bélicos y policiales, pero por suerte, las predicciones de las Médium Medusa se trastocan, languidecen, se falsean en cautividad, sus predicciones se tornan rancias, falsas, oblicuas, poco fiables.

La Médium Medusa me miró fijamente desde esos ojos acuosos que centelleaban sobre sus prodigiosas tetas. Sin mediar palabra, extendió a mis pies una carta del tarot. El Ermitaño. Luego, la Reina de Bastos. En tercer lugar apareció El Loco. Tras él, La Torre. Apenas estas cuatro cartas se hubieron extendido boca arriba sobre la superficie de la nebulosa Tarot, la Médium Medusa emitió un leve gemido al tiempo que el humo malva que brota intermitente de su cabeza se enturbiaba, se transformaba en un impredecible tifón. Y en ese momento, si ni siquiera volver a mirarme, se dio media vuelta y desapareció al galope.

¿Qué es lo que ha pasado? ¿¿¿¡Qué es lo que ha pasado!??? Estoy en un sinvivir. ¿Tan malas son esas cartas? ¿Cuál es su significado? ¿Alguno de ustedes lo conoce, mis amados seres humanos?

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martes, 28 de junio de 2022

CIUDAD_HUMANOIDE#_16


Foto: Nitrofoska
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Esta serie, Ciudad Humanoide, trata de fotografías que muestran lo que nos cuentan las paredes de nuestras calles, de nuestras ciudades, las calles y ciudades por las que paseamos y corremos y respiramos o nos ahogamos, siempre en busca de algo, de mucho, de casi nada.

Las paredes hablan. Ustedes me dirán que en realidad son las personas las que hablan, las que pintan y dibujan y escriben en ellas lo que les sucede en ese, en este momento, el grito rabioso o desesperado, o bien el comentario jocoso o irónico. Y no puedo más que daros la razón, son las personas que nos rodean las que hacen esto y aquello. Dejan marcas, las personas.

Antes, cuando alguien tenía algo que decir, cuando se encontraba habitado por un pensamiento urgente que pugnaba por manifestarse con fuerza y ahínco, esta persona saltaba a la calle, se plantaba ante sus amigues o ante perfectos desconocidos y les decía, les gritaba, les bramaba su ocurrencia, su misterio, su preocupación y su furia. Ahora, sin embargo, nos expresamos a través de las redes sociales, con idéntica vehemencia, eso sí.

Pero lo que más me ha llamado la atención a lo largo del par de años que llevo haciendo estas fotos es la gran cantidad de pintadas, de frases, de ocurrencias que los seres humanos siguen escribiendo en las paredes de las calles de sus ciudades. Al parecer, las redes sociales no son suficientes.

Y eso es lo que les traigo desde mi nebulosa, las fotografías de las pintadas que me he encontrado en el camino. No todas las publico, porque algunas son de un pésimo gusto, y podrían lastimar la exquisita sensibilidad que habita en algunos de ustedes. Es broma, ya sé que son ustedes duros como el pedernal y sus corazones han sido forjados en las más tenebrosas tinieblas, no hay más que verles. Cuídense. Y miren a su alrededor. Las paredes hablan.


Foto: Nitrofoska
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